Cómo cambiar la autoexigencia destructiva y convertirse en un “buen jefe”

Cómo cambiar la autoexigencia destructiva

y convertirse en un “buen jefe”

 

La autoexigencia es un mecanismo psíquico que tiene que ver con lo que esperamos de nosotrxs mismxs. En su lado positivo, la autoexigencia y la autocrítica pueden ser muy importantes para crecer como personas, mejorar, superarse y sacar la mejor versión de cada unx. Por lo que es muy importante saber ver nuestros errores, identificarlos, analizarlos y así en un futuro poder mejorarlos. Debemos aceptarlos y aprender de ellos. 

Las personas con grandes éxitos siempre se han caracterizado por ser autocríticos ya que esto les ayuda superar sus propias marcas y evolucionar llegando a la excelencia. 

Sin embargo, también existe un lado oscuro cuando nos exigimos demasiado a nostrxs mismxs. Cuando la autoexigencia se presenta como una manera, de funcionar por la vida se convierte en un mecanismo agotador que sabotea nuestra autoestima. Si quieres sacar la mejor versión de ti en todo, es posible que vayan surgiendo errores que comiencen a superarte, y acabes renunciando a todo lo demás por querer ser perfectx. Es posible que empieces a sentirte inútil, con una sensación de no valer para nada, de que por más que haga unx, nunca es suficiente. Si nuestro yo ideal es demasiado ideal, valga la redundancia, suele ser inalcanzable por mucho que nos esforcemos y comiencen a aparecer los siguientes pensamientos:

  • Nunca estás satisfechx con lo que haces

  • Te bloqueas y sientes ansiedad

  • Te sobrecargas de responsabilidades

  • No eres capaz de reconocer tus logros, y siempre quieres más de ti

Para evaluar si nuestra autoexigencia es constructiva o destructiva, debemos prestar atención a cómo nos hablamos, a nuestro diálogo interno. ¿Somos nuestro propio “mal jefe”, autoritario, agresivo...? ¿O hay un buen líder interior: que identifica los errores de forma constructiva para proponer mejoras desde el respeto y valorando siempre los éxitos? 

Cuando nos comportamos como un mal jefe solemos hablarnos con un lenguaje peyorativo, señalamos solamente los errores de forma exagerada y poniendo en duda nuestras capacidades por un fracaso. Para motivarnos nos decimos “Tengo que”, “No puedo fallar“, resaltamos el “Deber” cumplir nuestras expectativas pero, lo que conseguimos en muchas ocasiones, es meternos mucha presión encima en lugar de automotivarnos, y acabamos quemándonos por nuestras propias exigencias

 

Construye un buen líder interior 

Debemos recordar que la autoexigencia personal busca la mejora personal, quiere que seamos mejores. No debemos equivocarnos y buscar la perfección extrema en todo ya que acabaremos provocando un conflicto interno: nos desmotivaremos, nos frustraremos y viviremos en un constante estado de estrés. Por lo que debemos prestar atención a cómo nos hablamos y de qué forma nos exigimos y criticamos. Cuando nuestra autoexigencia es un buen líder y nos ayuda a desarrollar nuestro potencial:

  • Nos hablamos desde el cariño y el respeto. Señalando nuestros errores y lo que podemos mejorar.  (Aprenderé de este error y la próxima vez lo tendré en cuenta)

  • Somos objetivos en las valoraciones que hacemos, analizamos la situación concreta, sin generalizar ni exagerar de forma objetiva. (Me equivoqué porque estaba muy cansado hoy y no podía mantener toda la atención)

  • Buscamos automotivarnos sin presionarnos. Un consejo es cambiar los “tengo”, “debo”, por un “quiero”,” me gustaría”

  • Nuestras expectativas son realistas.

  • Nos centramos en el proceso, no solo en los resultados. Ya que si no conseguiremos sentirnos realizados hasta el final. 

 

Algunos consejos para poder trabajar en ello:

  • Trabaja un buen estilo de comunicación con nosotros mismos siendo asertivo y empático 

  • Define unos buenos objetivos siendo realista y planifícalos paso a paso. Cada paso ha de suponer un reto que nos motive, siendo posible realizarlos dentro de nuestras capacidades. De esta manera conseguiremos tener pequeñas metas reforzantes y no una meta final. 

  • Busca la inspiración y conocimiento en los demás, evitando la comparación dañina. No “queremos” ser como los otros sino aprender de como lo han hecho para poder aplicarlo a nuestro objetivo. 

  • Vivir en el presente: que tus metas sean tu motivación y en el camino hacia ellas disfrutes de tu día a día. Para ello la práctica de Mindfulness y la relajación te pueden ser muy útiles. 

  • Debemos automotivarnos cuando consigamos llegar a las metas y animarnos desde el cariño, resaltando nuestras capacidades. 

 

Jordi Cózar

Psicólogo colaborador en Clínica de Llago