Conductas autolesivas como distracción emocional

Conductas autolesivas como distracción emocional

 

“Comencé a cortarme cuando tenía 13 años, lo hacía cada vez que sentía frustración y desesperanza ante diferentes situaciones personales. Lo cierto es que llegué al extremo de sentir que lo necesitaba, ya era adicta a cortarme, lo hacía tres veces en un día. A veces no era ni siquiera necesaria la presencia de problemas en mi vida, simplemente me agradaba hacerlo”

 

Actualmente, según la OMS (2019), cerca de 800.000 personas se quitan la vida y muchas más intentan hacerlo, dándose una muerte cada 40 segundos al cabo del año. El suicidio se puede producir a cualquier edad, pero se ha estimado que es la tercera causa de muerte para los jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y 19 años, siendo un factor de riesgo importante.

Las respuestas de la sociedad ante el suicidio son muy diferentes a como se responde ante cualquier otro tipo de muerte. Esto se debe a la gran cantidad de estigmas y tabúes que lo acompañan, provocando que todas aquellas personas que piensan o intentan quitarse la vida, no obtengan la ayuda que necesitan. 

 

Con las conductas autolesivas ocurre lo mismo, incluso se podría decir que aún son más evitadas que el tema del suicidio. Tenemos la concepción de que alguien que se autolesiona significa que quiere quitarse la vida, pero no siempre es así. 

En la conducta suicida (o los intentos) existe la intención de encontrar la muerte, mientras que las conductas autolesivas se realizan como forma de distracción mental sobre el sufrimiento emocional para centrarse en el sufrimiento físico. De esta manera se consigue que disminuya el malestar temporalmente, a la vez que se encuentra una solución desadaptativa ante los problemas sobre regulación emocional, la cual sirve para empeorar la autoestima. Dicho así, el sufrimiento físico, serviría como distracción al gran sufrimiento emocional de ese momento, que no se puede llegar a soportar.

Son actos que suelen realizarse cuando se sufre depresión, ansiedad, estrés post-traumático, incluso TOC, por lo que existe una relación entre estas conductas y los trastornos mentales, al igual que ocurre con el suicidio. Algunos estudios sitúan la prevalencia de conductas autolesivas en torno al 7% en adolescentes de entre 15 y 17 años, siendo la práctica más frecuente de estos el denominado “cutting”, el cual consiste en la realización de cortes con un objeto punzante. En niños/as, por ejemplo, las prácticas más frecuentes serían pellizcos así como mordiscos. 

 

Existen diferentes medidas de prevención que se pueden adoptar para controlar estas conductas autolesivas, incluso también pueden utilizarse para la prevención del suicidio. Algunas de estas medidas son:

  • Restricción al acceso de objetos punzantes o aquellos medios utilizados para llevar a cabo la conducta 

  • Información responsable por parte de los medios de comunicación 

  • Intervenciones escolares

  • Identificación temprana, tratamiento y atención de personas con problemas de salud mental

  • Seguimiento y prestación de apoyo comunitario

 

Algo también fundamental, sobre todo en el caso de que las conductas autolesivas se desarrollen entre los adolescentes, es establecer un buen sistema comunicativo y de confianza entre los familiares, fortaleciendo de esta manera las relaciones personales. Además de trabajar con la autoestima y proporcionar otros medios menos invasivos que ayuden a reducir la ansiedad así como mejorar el estado de ánimo.

 

En caso de desear más información sobre posibles tratamientos psicológicos, contacte con nosotros.

 

Elena García Martínez

Psicóloga colaboradora en Clínica de Llago