Agotamiento emocional

AGOTAMIENTO EMOCIONAL

 

Todos sabemos lo que es sentirnos cansados, el agotamiento físico que podemos tener en determinadas circunstancias y cómo afrontarlo. Aun así, existen algunas situaciones en las que a pesar de haber descansado, esa sensación de cansancio permanece. Quizás es porque no se trate solamente de una fatiga física, sino de algo emocional. ¿Sabemos qué es ese agotamiento emocional? Y lo más importante ¿podemos y sabemos afrontarlo?

“Sabes que algo anda mal cuando sientes cansancio del que no se cura durmiendo”

El agotamiento emocional es un estado al que se llega por una sobrecarga de esfuerzo y sumerge al organismo en una parálisis emocional. Esto no se produce de un momento a otro, sino que se trata de un proceso que se incuba lentamente, hasta que hay un punto en que la persona se “desploma”, se desarrolla esa sensación de paralización, de colapso, en su vida. 

“Es la consecuencia de exigirse ser fuerte”

La causa principal es el desequilibrio entre lo que la persona da y aquello que recibe, es decir, la persona se entrega al cien por ciento y su “recompensa” le parece insuficiente. Ésta no viene únicamente relacionada a los efectos del estrés laboral sino a la carga que tomamos de responsabilidad cuando asumimos conflictos o responsabilidades que afectan directamente a nuestras emociones. 

Principalmente, las personas que frecuentemente experimentan estas sensaciones suelen ser más sensibles y empáticas. Al igual que es muy común que lo padezcan las parejas y, sobretodo, quienes cuidan de personas dependientes. Éstas sienten que han agotado todos sus recursos emocionales y que no les queda nada más para dar a los demás.

 

Algunos de los síntomas iniciales son:

  • Cansancio físico

  • Insomnio o hipersomnia

  • Irritabilidad

  • Falta de motivación y desinterés por la vida

  • Distanciamiento afectivo, donde las emociones empiezan a ser cada vez más planas

  • Olvidos frecuentes por la saturación de información y de estímulos 

  • Dificultades para pensar y concentrarse, la persona siente que se confunde con facilidad 

 

Es recomendable ser consciente de este problema y averiguar qué circunstancias lo pueden estar causando antes de que pueda convertirse en un síntoma prolongado de estrés, ansiedad, depresión o síndrome burnout (en situaciones laborales). Para prevenir esto, algunas de las técnicas y estrategias que se pueden llevar a cabo son:

  • Construir una actitud diferente ante las obligaciones diarias. Es decir, todos los días debemos dejar un tiempo para atender a compromisos sociales, personales y descansar, de esta manera poder despejar la mente frente a las obligaciones.

  • Sensibilización frente a nosotros mismos, dedicar un rato para estar a solar y poder reconectar con lo que somos y deseamos. 

  • Mindfulness proporciona herramientas para reinterpretar aquello que puede producir tensión, así como nos puede ayudar a gestionar mejor nuestras emociones.

  • Estilo de vida saludable con ejercicio físico, buena higiene del sueño y alimentación sana.

 

Es importante aceptar lo que nos pasa, para poder llevar a cabo medidas y estrategias de afrontamiento, antes de que el problema pueda ser mayor y convertirse en crónico o a largo plazo. Llevar a cabo estilos de vida saludables, así como tener al día momentos para estar a solas con nosotros mismos/as, ayuda a la prevención de este tipo de situaciones. 

Para más información, no dudes en consultarnos.

 

Elena García Martínez

Psicóloga colaboradora en Clínica de Llago